Una puerta nueva es uno de los cambios visuales más grandes que le puede hacer al frente de su casa. Estas son las decisiones que conviene tomar antes de ver catálogos.
En la mayoría de las casas la puerta del garaje es la cosa más grande que se ve desde la calle — muchas veces más frente que la puerta principal y las ventanas juntas. Así que vale la pena pensarlo unos minutos antes de empezar a ver fotos.
Empiece por el espacio, no por la puerta
Antes que nada hay que medir bien el espacio: el ancho y el alto, el espacio libre arriba de la entrada, el fondo que hay atrás, y el espacio a cada lado. Esas medidas deciden qué tipos de puerta y qué herrajes van a caber físicamente en su garaje. Nosotros hacemos esto antes de pedir nada, porque una puerta que no cabe no es un problema que se arregle después.
Material
La mayoría de las puertas son de acero, y con razón — aguantan bien y le piden muy poco a usted. La madera se ve preciosa y a cambio pide mantenimiento. Los materiales compuestos tratan de quedar en medio. Aquí no hay una respuesta correcta, solo el balance entre cómo se ve, cuánta atención le va a pedir, y qué tan expuesta al clima está la puerta donde está.
Aislamiento
Vale la pena pensarlo en serio si su garaje está pegado a la casa, si hay un cuarto arriba, o si de verdad usa el espacio para algo más que estacionar. Los veranos de Texas convierten un garaje pegado y sin aislamiento en un horno que después el resto de la casa tiene que aguantar. Si el garaje está separado y es solo para el carro, importa mucho menos.
Ventanas y estilo
Una hilera de ventanas arriba cambia por completo cuánta luz entra al garaje, y cambia por completo cómo se ve la puerta. Estilo carriage house, paneles levantados, paneles lisos modernos — esta es la parte que de verdad depende del gusto y de lo que le queda a la casa. Tómele una foto a su casa desde el otro lado de la calle y véala así; es mejor guía que una página de catálogo.
El motor es una decisión aparte
Una puerta nueva no significa automáticamente un motor nuevo, y un motor viejo no significa automáticamente que haya que cambiarlo. Pero una puerta más pesada le puede pedir más al motor de lo que ese motor fue hecho para dar, así que conviene ver los dos juntos en vez de tratarlos como cosas separadas.
Cuando esté listo, llámenos y vamos a medir el espacio, le explicamos qué funciona en su caso, y le cotizamos el trabajo.



